Ojojona, un pueblo que brinda esperanza y enamora los sentidos
Por Edwin A. Gómez
En las colinas de Francisco Morazán, a menos de una hora de Tegucigalpa, existe un rincón donde el tiempo parece detenerse y la esperanza se teje en cada visita y conversación, en cada risa y pieza de barro. Ojojona no es solo un pueblo pintoresco, es un ejemplo vivo de cómo el turismo social puede transformar vidas, preservar la cultura y encender el orgullo de un país.
