Según información nueva e inédita de los investigadores de Mayo Clinic, el distanciamiento físico reduce la exposición a las gotitas de Flügge (son pequeñas gotas de secreciones que se expulsan de forma inadvertida por la boca y la nariz al hablar, estornudar, toser o espirar) y, si bien tres pies (0,9 metros) son suficientes, una distancia de seis pies (1,8 metros) reduce el número de estas partículas a niveles mínimos. Los resultados respaldan fuertemente el valor y la eficacia protectora del uso extendido de la mascarilla y del distanciamiento físico para ayudar a detener la propagación del virus que causa la COVID-19.