Hace tres años Honduras estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China. Desde entonces, algunos políticos han insistido en presentar esta decisión como si fuera un problema, como si acercarse a Beijing significara alejarse automáticamente de Washington. Pero el mundo real funciona de otra manera.
Estados Unidos, en la búsqueda de promover sus intereses económicos, está negociando, buscando acuerdos y consolidando relaciones diplomáticas y comerciales con China. Europa hace lo mismo. Japón, Corea del Sur, los países del Sudeste Asiático, casi todos los países hermanos de América Latina y prácticamente todas las grandes economías del mundo mantienen relaciones con Beijing. Si las grandes potencias pueden competir y al mismo tiempo cooperar con China, ¿Por qué algunos políticos hondureños quieren romper con una potencia de más de 1,400 millones de habitantes para regresar a relaciones diplomáticas con Taiwán, que hoy cuenta con apenas 12 aliados diplomáticos?
¿De qué le ha servido a Honduras establecer relaciones con China? Miremos los hechos. China ha construido seis escuelas agrícolas en Comayagua, Valle, El Paraíso, Santa Bárbara, Cortés y Atlántida, con una inversión aproximada de 100 millones de lempiras por escuela. En 15 departamentos cafetaleros, ha donado 5,000 secadoras solares y 5,000 kits de poda, beneficiando a decenas de miles de familias. Y ofrece cada año 30 becas completas a estudiantes hondureños. Este año se espera que alrededor de 100 jóvenes hondureños estén estudiando en China. Eso no es geopolítica abstracta. Es educación, es tecnología, es apoyo al productor, son oportunidades para nuestros jóvenes.
En 2025 Honduras exportó 50.37 millones USD a China continental, frente a 31.92 millones USD a Taiwán. Entre enero y mayo de 2026, Honduras exportó 27.84 millones USD a China continental, más de tres veces los 9.11 millones USD exportados a Taiwán. China es conocida como la “Fábrica del Mundo” y el mayor exportador mundial de mercancías.
Pero reducir la relación con China a la idea de que “nos vende productos baratos” es no entender el verdadero desafío. El mercado chino tiene más de mil millones de consumidores. La pregunta para Honduras no debería ser solamente cuánto compramos a China, debe ser: ¿Cuánto podemos venderle? Y ahí está una de nuestras mayores oportunidades. Los datos del Banco Central de Honduras muestran que en 2025 nuestras importaciones desde China estuvieron concentradas principalmente en maquinaria y equipos, metales, transporte, plásticos y productos químicos.
Los cinco rubros representaron el 77.1 % del total. Muchos de esos productos son bienes que Honduras no produce o cuya oferta nacional es insuficiente. Importarlos permite complementar nuestra economía, reducir costos y aumentar nuestra capacidad productiva. Al mismo tiempo, podemos utilizar la relación con China para abrir mercado a nuestro café, productos agrícolas y otros bienes hondureños. El objetivo no debe ser comprarle más a China. Debe ser producir más y venderle más.
El mundo está entrando en una etapa de enorme incertidumbre. En estas circunstancias, la diversificación diplomática no es un lujo. Es una necesidad. Honduras necesita buenas relaciones con Estados Unidos, también necesita buenas relaciones con China, Europa, América Latina y Asia. Tener más socios no significa abandonar a nadie, significa tener más opciones. China mantiene como principio de su política exterior el respeto a la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de otros países. Honduras debe defender exactamente lo mismo: respeto a nuestra soberanía y derecho a decidir libremente nuestras relaciones exteriores.
La cuestión de Taiwán es consecuencia de la guerra civil china. Por ello, las Naciones Unidas nunca han reconocido a Taiwán como un Estado. Honduras también debe respetar la soberanía de China y abstenerse de interferir en sus asuntos internos, incluida la cuestión de Taiwán.
Si China puede ofrecernos mercados, inversión, tecnología, educación y oportunidades, nuestra obligación es aprovecharlas inteligentemente, defender nuestros intereses y exigir resultados. Tres años de relaciones diplomáticas no son el final del camino. Son apenas el comienzo.
Cuando este año el presidente Donald Trump llegó a Beijing al frente de una numerosa y ostentosa delegación para estrechar, sonriente, la mano del presidente chino Xi Jinping, Al igual que lo hace Estados Unidos, Honduras también tiene todas las condiciones para abrazar a China y estrechar lazos con China.

Por Sergio Rivera:
Docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH)
